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viernes

¿Sueños?

Anoche se presento un ser de gran estatura, su cuerpo emanaba una luz de color azul intenso, vibrante. Su mano izquierda sostenía una espada gigantesca.

Con amor profundo, infinito e incomprensible dijo:

-“He marchado 35,000 años para encontrarte”. Se acerco y beso la palma de mis manos, el dorso, después mi frente y cada una de mis mejillas.

No entiendo los porqués pero todo mi ser “supo” que aquello era verdad.

Desperté llorando como una niña.

Casa acuarela


En esta casa llueve y los colores escurren por todos lados, en la luz, en el aire. De noche las cachoras salen de cacería y se buscan, y se comen el canto de los grillos, y las alas de los insectos. Caminan de cabeza y voltean el mundo.

Aquí la cama no se tiende a menos de que uno tenga la necesidad de sentir que dejó todo muy limpio, muy en orden. Sólo se viste cuando la puerta principal está abierta. Y casi siempre hay ropa interior entre las sabanas o bajo la cama. En general usted sólo encontrará desayunos, somos amantes de los chilaquiles crujientes con queso cotija y crema, y de los wafles con nieve.

Nuestra única mascota es una ceiba llamada anónima, ella suele recordarnos que todo es cíclico, y es de esas que invitan a todo mundo a vivir con ella.

El tapiz de los sillones tiene la mala costumbre de tararear gran parte de la mañana, es diabético y alérgico al polvo. Y bueno ya habrá notado que aquí los libros no tienen un lugar específico, y que hay tazas por todos lados, eso en realidad es algo que no podemos, ni nos gustaría evitar.

En este refugio se duerme mucho, hay una guitarra, un tapete de yoga, y pocos horarios. Tenemos el ritual de las series en video y las siestas en pareja. Por cierto hay un lugar en la sala que siempre está ocupado, y lo decimos literalmente, así que no permita que sus ojos lo engañen.

Y si alguna mañana le falta la fe, abra la puerta despacio, plante bien los pies sobre la tierra, inhale profundo y sienta, seguramente algunos demonios se irán ¿pero quién los necesita?

viernes

Donde mi corazón (para Pablo)

Hace unos años elegí estar donde mi corazón, vivir en la libertad. No ha sido sencillo, pero ¿qué lo es? Muchas veces he confiado en cosas que no tienen nada que ver con lo racional, algunas he tenido que sacrificarme o renunciar a algo o a alguien (incluso a mí), otras a pesar de mis dudas camino como si supiera a donde va a llevarme la vida y entendiera los porqués. He de decir que elegí un camino bellísimo, que exige actos de fe. Siendo honesta no me imagino viviendo de otra forma.
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Y bueno, al final siempre hay una especie de certeza, que me dice: Sé que estoy donde debo.
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Hoy lo sé. ..
-Cuando al salir de casa miro las nubes abrazando al nevado y al abuelo de fuego.
-Cuando la visión de mi espíritu toma forma de caballo y se me acerca de frente, tranquilo decidido.
-Cuando él, aun sin entender porque cada cierto tiempo me hundo de esa manera, me convierto en río y lloró y me siento sola, me envuelve y acaricia despacio, como la niña que sabe que ya no soy.
-Cuando estoy en mi ciudad natal, abro el bolso y encuentro tres juegos de llaves.
-Cuando después de horas de observar el oleaje tranquilo, me decido a entrar, y el mar se pone bravo, y experimento la consciencia de dios y siento como me arranca lo que no me es útil, y el deseo de entregarme despierta…
-Cuando por fin he comprendido la sacralidad de las labores del hogar.
-Cuando re-conozco a los que amo y puedo ver las formas tan sutiles y hermosas que tiene dios y el amor para manifestarse.

Refugios de una mujer gato

1. El rostro de Ella después del cuarto orgasmo.
2. La oración que escribió mi madre para encomendarme a dios.
3. Aquel hombre que decía que sus poemas favoritos eran los que jamás escribía. Me guardo aquellos versos, aquellas noches y las hermosísimas sobremesas que seguían al sexo.
4. El rancho de mi infancia con su noria (y mis primeras visiones), los cantos de las chicharras, el canal (y sus mujeres fantasmas), las culebras de agua, y los jacalitos llenos de maíz que fungían de alberca a pesar de los gorgojos y los regaños.
5. Las vías del tren, el andar cadencioso de los vagones, la lentitud con la que se alejan cual enorme animal. Las promesas, los recuerdos, las posibilidades. ..
6. La expresión de un hombre de medicina mientras duerme (esa sonrisa…)
7. Los atardeceres en San Andrés, con su frío y sus montañas rojas.
8. La cocina de mi abuela.
9. Las frases que se vuelven de uno.
10. Las maletas, las centrales y los aeropuertos…
11. Sus labios temblando en aquel primer beso.

viernes

De yaquis y fantasmas...


-¿Quienes son los yoris abuela?
Abandonó el tejido y después de un breve silencio me miro a los ojos. Pude sentir como algo le apretaba el pecho, como la voz le venía de lejos y la ahogaba. Deseaba poder suavizar su rostro y seguirle sonriendo a su nieta, pero no podía.
-Los güeros, como tú…


Hace unos días (y muchos años después de aquella charla) supe que este término es utilizado desde la época de la colonia por los grupos cahitas para referirse a los blancos o mestizos y que originalmente significaba “bestia fiera”. Se me aguaron los ojos.