jueves

Llorar es un privilegio de pocos. Mi tita dice que evita que nos inundemos por dentro.

5 comentarios:

  1. De acuerdo. Lo mejor es hacer que salga ese llanto contenido; cada quién debe encontrarse una forma, la que mejot le funcione, y a veces el llanto sale en el momento menos pensado. (El Piporro dice en alguna canción: "vale más que llores de adentro hacia afuera, porque si lloras de afuera hacia adentro te inundas... a puras lágrimas".) Saludos de Rogelio

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  2. Lagrimas-medicina.


    *Buscaré esa canción del Piporro :)

    Un té de menta para tu tarde.
    Saludos.

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  3. La canción del Piporro, un bolero a su estilo, se llama, ¡obviamente!, "Llorarás"; también hay una versión con Javier Solís. Te dejo la liga que encontré: http://www.youtube.com/watch?v=tOHprEIvGQ8
    Acuérdate que "También de dolor se canta cuando llorar no se puede", así que después de un llanto reparador, se puede cantar... o sólo cantar en lugar de llorar: a escoger.
    Muchas gracias por el té de menta, que me encanta por cierto y es muuuy bueno para el estómago.
    Saludísimos de
    Rogelio

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  4. Esto lo puse en una entrada muy antigua: "De deseos y culpa". Lo pongo aquí para que disfrutes el poema:
    Acabo de descubrir tu blog y me ha gustado (ojalá sigas escribiendo mucho). Te dejo este poema de Pedro Salinas en el que se habla de las despedidas... y otras cosas difíciles de explicar:

    Imposible llamarla. Yo no dormía.
    Ella creyó que yo dormía.
    Y la dejé hacer todo: ir quitándome
    poco a poco la luz sobre los ojos.
    Dominarse los pasos, el respirar,
    cambiada en querencia de sombra
    que no estorbara nunca
    con el bulto o el ruido.

    Y marcharse despacio,
    despacio, con el alma,
    para dejar detrás de la puerta al salir,
    un ser que descansara.
    Para no despertarme, a mí, que no dormía.
    Y no pude llamarla.

    Sentir que me quería,
    quererme, entonces, era
    irse con los demás, hablar fuerte, reír,
    pero lejos, segura de que yo no la oiría.
    liberada ya, alegre,
    cogiendo mariposas de espuma,
    sombras verdes de olivos,
    toda llena del gozo de saberme
    en brazos de aquellos a quien me entregó
    —sin celos, para siempre, de su ausencia—,
    del sueño mío, que no dormía.

    Imposible llamarla.
    su gran obra de amor
    era dejarme solo.

    Saludos de Rogelio

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  5. Me encanta la sincronía con la que se mueve la vida, justo al abrir el blog escuchaba una canción que había olvidado, y que parece tejerse con el poema que me compartes y con ese post que me parece de hace tanto.
    Te paso el link: http://www.youtube.com/watch?v=suvLietFpdE
    entre amores y distancias, entre sueños...y entre todo lo que no ha llegado a ser.

    Un gusto recibirte en está casa, espero te gusten las alfombras de colores y los brebajes frutales :)

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